Los resultados de los comicios electorales del pasado 15 de marzo para elegir al nuevo Presidente de la República que fungirá del 1 de junio del 2009 al 31 de mayo del 2014, ha generado un cambio en el escenario político que trasciende o trascenderá al ámbito económico, social y de política exterior. Por lo menos eso es lo que percibe el ciudadano común, particularmente el que le dio su voto al partido de izquierda ganador en las elecciones. Votó por un cambio, dando un voto de confianza y oportunidad a un nuevo estilo de gobernar y hacer las cosas, así como también fue un voto de castigo a un estilo de gobernar anacrónico, desfasado, que durante años ha beneficiado y fortalecido económicamente a un reducido rupo de la sociedad salvadoreña.